Piedras Ortográficas
Primera publicación literaria de Román Villeg, realizada en julio de 1980 y que comprende 33 poemas clasificados en los temas: Sucesos, Personas y Amores, escritos en su mayoría en sus años de juventud y época de estudiante en Chillán.
Suya es la frase poética: "Por Chillán pasó mi juventud y en Chillán Viejo florecieron mis primeros besos".
Aquí presentamos dos de sus juegos poéticos: En el primero poema, que da nombre al libro, el autor juega con signos ortográficos convirtiéndolos en sustantivos y adjetivos que deben ser nombrados en la lectura. Y en el segundo poema juega con la reiteración del día y la noche.
PIEDRAS ORTOGRAFICAS
Entre dos ( )
y con traje a --- prisionero me encuentro por no saber pensar. Ya un tanto aburrido tras estos barrotes de ¡ ! ¡ ! ¡ tomo un puñal hecho de un ' y comienzo a huir con ansias de ver el * luz. Atravieso ¨ ¨ --- y " " Luego llego a un río que sin puente hay. Lo cruzo por piedras de ... ... ... ... Y en la otra orilla prosigo corriendo hasta que tropiezo con ; Me paro en el . Culpo a la , Y una ? se forma sobre mí. Y nuevamente soy reo ya no de una cárcel, sino del pensar. |
LOS ATORRANTES
Sin saber de adonde parten X día.
A un punto Z llegan una noche Caminan sin sombra durante los días. Duermen sin luz durante las noches. Siembran ilusiones al nacer los días. Cosechan desengaños al surgir las noches. Trumao sin hambre comen en el día. Rocío sin sed beben en la noche Con languidez se miran en el día Con denuedo se aman en la noche. Nacen sus hijos a los doscientos días Mueren sus vástagos a la primera noche Se caldean al sol durante los días. Se entumen a la luna durante las noches. Comen lo encontrado en la despensa del día. Defecan lo comido en la letrina de la noche. Y al que muere con el puñal del día. Lo sepultan triste en la fosa de la noche. Así son los atorrantes nómades del día Así son los caminantes sedentarios de la noche. |
EL MORDISCO DE LA NOCHE
Caminaba sumido en mis bolsillos
sobre la inmensidad nocturna. Era negra la noche que pisaba. Era negra la tierra que miraba. Todo era negro. Negro, negro, negro Yo hubiera jurado que lo blanco es negro. Era noche ciega y muda. Totalmente sin sentidos. No tenía ojos astrales Ni el más mínimo sonido. Pero todo tiene un fin. Así como se rompre un vidrio ante anónima pedrada, así se quebró el silencio al surgir un ladrido de la nada. ¿Quien ladró? Nadie contestó. Conocía a perros sin ladrido. Un ladrido sin perro me asombró. Para aquietar mi inquietud proseguí mi caminar, pensando y escuchando. Tan sólo el silencio me iba acompañando.. Mas de pronto, un mordisco mi nalga percibió ¿Quien diablo me mordió! Nadie contestó. Conocía perros sin modisco. Un mordisco sin perro, me aterró. Y así, cojeando me fui pensando sobre la noche que me mordió. |
ANSIAS DE RUIDO
Desperté en medio de la noche
flotando en la oscuridad. Era noche ausente de Luna, llena de silencio y algo más. Incluso en mi reloj estaba el tiempo detenido. Nada, absolutamente nada. Emitía el más leve sonido. ¡Ni el ruido de mi cuerpo llegaba a mis oídos! No quería más silencio. Tenía ansias de ruido. En mi desesperación prometí un minuto de mi vida. a cambio de un segundo de sonido. Pero todo continuó igual. Todo presente de silencio. Todo ausente de sonido. El tiempo no avanzaba. estaba detenido. El silencio era más silencio ante tanta oscuridado ¡No lo soportaba! ¡No aguantaba más! Sin previo aviso un estornudo digestivo mi cuerpo liberó. ¡Que alegría! ¡Oh! ¡No! ¡Que pena! ¿Pena o alegría? Lo único que sé es que perdí un minuto de mi vida a cambio de un segundo de sonido. lo soportaba! ¡No aguantaba más! Total. ¡ No quería más silencio! Tenía ansias de ruido. |
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