martes, 23 de junio de 2015


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Joyas poéticas de Tomé

Variados poetas y poetisas han dejado impreso en sus obras el nombre de TOMÉ y sus alrededores. La más antigua mención es la que hizo don Alonso de Ercilla y Zuñiga, en el Canto II de "La Araucana", donde se refiere al ulmen Lel Tomé, cuando asistió a la asamblea del pueblo araucano, realizada el año 1533, en el sector Ramadilla, actual provincia de Arauco, ocasión en que fue elegido Caupolicán como toqui.

La poetisa Gabriela Mistral, en su libro "Poema de Chile" destaca a Tomé por su condición textil. El libro cuenta la historia de una mujer que retorna a la patria convertida en fantasma. Inicia su viaje en el norte del país, donde encuentra a un indiecito atacameño, un niño-ciervo, con el cual recorre Chile. El libro, obra inconclusa de Gabriela Mistral, fue publicado en 1967, diez años después de su fallecimiento.
A continuación se ofrece una selección de poemas referidos a Tomé

 A n t e p a s a d o s      T o m e c i n o s

Román Villeg 
Roto el polen de azules equinoccios
los espejos olvidan sus reflejos.

¿Dónde están sus ignotas sepulturas
cubiertas de polvo y silencio?

¿Dónde están sus manos seculares
que trocaron arado por telar? 

Un día sin registro se marcharon
y dejaron sus huesos frente al mar.-

Himno a Tomé


Tulio Canto Quintana

Cerros que hablan a nuestra bahía
son los cerros de grande amistad.
Gente brava consagra su vida
postulando la fraternidad.

Tierra verde y azules mareas
cada día nos ceban la mies 
con las manos de múltiples fuerzas,
con la lana, la sierra y la red. 
C O R O
Tomé - Tomé 
Pescador, talador Tomé. 
Tomé tejedor,
Tomé de los cerros.
Las arenas de cálidos sueños
siempre invitan al tierno solaz,
ayudemos al huésped serenos
a bajar nuestro bravo portal.
Cuidaremos tu límpido cielo 
defendiendo tu espejo en el mar.
¡Pinos, peces y paños tendremos.
Nuestras plumas dirán: ¡Aquí están!
Música: Cipriano González

Fontana de Tritones

de Tomé

Joya antigua que admira
toda la ronda de cerros.
Bella fontana que luce
el corazón de mi pueblo.
Acuarios de los recuerdos
traen peces de infancia,
tritones de Poseidón y
somormujos de Francia.
El viento no agita juncos.
El ángel ignora vuelos.
Vuelves a estar erguida
después de besar el suelo.
Paloma de la templanza
arrulla toda tu historia.
Violetas de simple ramo
perfuman nuestra memoria.
Román Villeg

Ulmén Lel Tomé

en "LA ARAUCANA"

Alonso de Ercilla y Zuñiga


"Tomé y Andalicán también vinieron,
que eran del araucano regimiento
y otros muchos cacique acudieron
que por no ser prolijo no los cuento.
Todos con leda faz se recibieron, 
mostrando en verse gran contento. 
Despues de razonar en su venida, 
se comenzó la espléndida comida.

"Tomé y otros caciques se metieron
en medio de estos bárbaros de presto
y con dificultad los despartieron,
que no hicieron poco en hacer esto:
de herirse lugar aún no tuvieron,
y en voz airada, ya el temor pospuesto, 
Colo-Colo, el cacique más anciano,

a razonar así tomó la mano:

"Venía tras él Tomé, que sus pisadas
seguían los puelches, gentes banderizas
cuyas armas con puntas enhastadas,
de una gran braza y rrollizas;
y los trulos también, que usan espadas,
de fe mudable y casa movedizas,
hombres de poco afecto, alharaquientos,
de fuerza grande y chicos pensamientos".

Tomé


Gabriela Mistral
La marcha se nos ablanda
por un coro que no vemos
de ritmos que se enhebran
con sus agujas los cuerpos
y sin saberlo nos llevan
con merinos volanderos.

Qué lindo cantais telares
vuestro eterno jubileo
conociendo como Cristo
gozo y despedazamiento
samarinatos de lana
y miguelescos de aceros.

Más largo el día, más vivos
los carreteles, los émbolos
Castor y nutria han cobijo
Juan-Peón tirita al viento

Quedan lejos los telares
pero aún siguen con el viento
y que ellos nos van llevando
no saben indio ni ciervo.

Madejas de santo lino
algodones volenaderas
lanas en pechugas, lanas
de cordero que no venas
y el cáñamo de navajas
agrias que cortan el viento

El indio y el ciervo bien
los saben por el husneo
yo los manoteo y logro
me las gano y me las pierdo

Dichato


Alfonso Mora Venegas

Tres sombreros traigo para tus morros
y un oído fino
ahora que el quitasol ya no gira. 

Estaba en cama. Leyendo, 
Cuando una voz me dijo: 
"anda a verlo, ve a besar su pie desnudo, 
su arena de reloj sin tiempo".

Henos aquí, pues, olvidados del invierno
que derrumba sus potros, 
oyendo, sin perder palabra, 
la cítara del bardo
que sueña en la colina eterna. 

Va quedando poco tiempo nuestro, 
sin muchedumbre y sin apuro, 
tiempo para leer y conversar
y andar en la grupa de las nubes, 
sin mujeres yacentes ni tripulantes ebrios. 

Al fin solos, amigo. 
A un golpe de remo quedas de mi casa. 
Cuando la lluvia arrecie 
y aleje las músicas bonitas
vendré a verte con otros tres sombreros
que compraré al océano. 


Puerto de Tomé


Alejandro Chávez Bork 

Lejos de ti. Cruzado de emociones y llantos, 
Huyendo del diabólico silicio de los ruidos. 
Temeroso del aire. Enfermo de cansancio, 
Extranjero en mi patria acumulo esperanzas. 

Detrás del tiempo mueren mis angustias de niño. 
el ojo de las sombras, el búho, y su graznido. 
las cobras manejadas por el mar del invierno 
haciéndose bordados y espumas en la costa. 
El lúgubre quejido de la boya de la noche: 
los barcos sin mirada navegando en la lluvia 
y ese terror tan negro y ese morir tan hondo, 
que tenía mi puerto en las noches de invierno. 

Me duelen esas tardes de cholguas relucientes 
con su regusto fino de perfumado yodo 
y la fría crueldad del limón poderoso 
rompiendo sus entrañas con pequeños cuchillos. 
...¡Y la rosa sangrienta de los piures 
en su caverna de marfil antiguo 
repartiendo su roja geometría 
su biológico pan y su silencio! 

Suena tu caracola, viento que amó mi pelo. 
Sacude el litoral con tu látigo claro 
vuela a besar las cruces del alto cementerio 
inaugurando el luto de mis recuerdos.

Plaza de Tomé


Samuel Cortes Bruna

Moneda brincando en tintineos, 
Por azulejos albos de la fuente. 
Estallaron los rosales su perfume
Y los tilos murmuraron su sombra. 

En los bancos ruborosos de esperanzas, 
el crepúsculo extendió su capa, 
deshojándose en sones de tristezas. 

El busto del prócer imponente
dio su venia al galope de la noche, 
incendiando en furiosas estrellas
su entorno solitario y triste. 

En silencio amé a tus ojos
preguntando el por qué de mis ternuras. 
Tú mano descuidada rozó la mía
que huyó impaciente estremecida, 
por los confines de tu plaza misteriosa,
en pos de tu nombre claro y sencillo
que irá volando raudo, 
llevado por el viento del olvido. 

Cocholgüe


Benjamin Silva Mardones

Te quemaba el sol en las entrañas
como quema el dolor las alas de los pájaros
cuando la lluvia azota en sus canciones. 
Un día, lentamente, hacia el abismo fue cayendo
Sobre su antiguo lecho de sal y de misterio
Hasta dejar el cielo abierto y necesario. 

Desde entonces, extraños musgos 
vistieron de efímero colores
tus rocas ancestrales.
Naciéronte crustáceos de finas madreperlas
y azules caracoles treparon el silencio
junto a la boca inmensa de salitres solitarios. 

Antigua bruma, mezcla de pez y campesino, 
inquietos tordos y verdes suavidades
brotan los pajonales y nalcas primitivas. 
El aire que sobra a tus pulmones
viene sobre gaviotas, en blancas marejadas, 
cuando la noche presenta sus fantasmas. 

Y mientras tanto, amor, 
Yodosos piures; ¡Oh, sol de carne viva! 
Y la apancora de trenzas como garfios
Pueblan mi corazón de mar entristecido. 

AROMAS DE MUJER


Román Villeg, en su séptima obra literaria, nos ofrece cincuenta cuentos de variada extensión. La mayoría tiene por motivo conductor los aromas femeninos en diferentes manifestaciones. Las narraciones, conjugan eventos de drama o comedia y no tragreden los límites de la sensualidad y el erotismo, permitiendo al lector incorporar imaginación y/o experiencia para complementar el texto, expandir el contenido inicial o sugerir otros desenlaces. 

 EL  CAFÉ  DESTRUYE  EL  CORAZÓN

 

Artemio fue sorprendido por un desconocido que, sin saludo previo, le  obsequió, a un  jubilado como él, una bella tarjeta con sugestiva imagen femenina y canjeable por un café, en un local cercano.
Guardó, con temblor y calma, la tarjeta en el bolsillo camisero. Buscó al desconocido para darle las gracias y, al no encontrarlo, trató de ordenar sus ideas referidas al agradecimiento y siguió por la calle arrastrando sus pasos setentones.
En el centro médico, los brillantes y pulcros instrumentos entregaron al cardiólogo los argumentos cuantitativos suficientes para que don Artemio disfrutara, con las precauciones necesarias, de otros seis meses de cardiaca tranquilidad.
Terminado sus trámites clínicos, don Artemio recordó la tarjeta incorporada a su bolsillo. Sus lentes ópticos facilitaron su lectura y, una vez orientado, tomó la calle correcta para ir al encuentro del café que le esperaba.
Una cordial señorita recibió la impecable tarjeta, a cambio de la cual le fue entregada una pequeña taza de aromático café. Aspiró con agrado la fragancia tropical, agregó azúcar con la minúscula cuchara y, al mismo tiempo que revolvía, aprovechó de observar el entorno que acababa de descubrir.
Todas las señoritas del local lucían transparentes y minúsculas pecheras, que hacían innecesaria la imaginación. Las fatigadas pupilas de don Artemio se dilataron más de lo habitual, el corazón alteró su ritmo rutinario y sintió un repentino calor ya olvidado. Con nerviosismo consumió los tres sorbos que le quedaban y se dispuso a salir del local.
Agradeció con toda sinceridad la atención recibida y, antes de dar dos pasos hacia la salida, un joven de mal carácter y evidente corpulencia le manifestó secamente que el primer café era gratis y que, antes de salir del local, debía hacer el gasto sirviéndose otro café. Su corazón se sobresaltó. Para evitar el bochorno de la vergüenza ante personas desconocidas, volvió al mesón y pidió un "capuchino".
La cafetinera, muy atenta, le dio la espalda para digitar el valor del consumo en la caja registradora. Fue la última observación de los desorbitados ojos de don Artemio. Una cinta roja bajaba desde la cintura hasta perderse entre la perfecta blancura de los glúteos de la joven señorita que le sirvió el mejor café de su vida y que su corazón taimado no le permitió saborear.  Román Villeg

 

ECLIPSE  TOTAL

Después de almuerzo, él sacaba su medio centenar de ovejas y se dirigía a los pastizales naturales de las vegas al otro lado del cerro. Su mujer quedaba con su aves y quehaceres campesinos, que evitaban la compañía de la pobreza.
Ambos poseían el vigor que los hacían eficientes en acciones diurnas y nocturnas. La ausencia de sus hijos que estudiaban en un internado de la ciudad cercana, les permitía disfrutar de lunes a jueves de intimidades de alcoba con entera privacidad y libertad. Los viernes en la tarde llegaban los hijos, y hasta el desayuno del lunes constituían una familia perfecta.
Las ovejas estaban condicionadas por el sol, aunque estuviera nublado. Cuando el astro se perdía en el horizonte, los animales se reagrupaban y sin mediar orden de su amo iniciaban el regreso a su establo. Ello se repetía con tal naturalidad, que el pastor nunca tuvo que dar instrucciones.
La rutina se alteró aquella tarde en que el sorprendido ovejero se percató que el cielo ausente de nubes comenzaba a oscurecerse. Las ovejas se reunieron e iniciaron el regreso ante la mirada atónita del amo sorprendido. No fue capaz de contradecir a la manada.
Cuando se asomó por entre los cerros, tuvo a la vista su vivienda y pensó en su mujer y la intimidad que compartirían. Un viento inesperado comenzó a enfriar su rostro y le acompañó hasta llegar al bajo.
Guardadas las ovejas obedientes, rodeó su vivienda y en ese momento sus oídos le informaron de los guturales jadeos y acompasados sonidos que emanaban del dormitorio. Ingresó por la cocina sin  hacer ruido, empuñó el mismo cuchillo con que sacrificaba a las pacíficas borregas y, cual gato furtivo,  avanzó decidido al dormitorio. Una atmósfera de emanaciones genitales le recibió  Todo era paz en medio de la penumbra, cómplice de eclipse y cortinaje. La fuerza y sorpresa de la primera puñalada prácticamente desinfló a la mujer, quien cayó al piso al mismo tiempo que el pastor alzaba el arma y la descargaba con más fuerza aún, sobre el sorprendido varón que intentaba incorporarse. Eso fue todo, la pieza comenzaba a iluminarse mientras las ovejas balaban percibiendo el falso amanecer.
Sudado por el esfuerzo, el ovejero, sintió adolorida su diestra y con desprecio soltó la cuchilla que le sirviera como funesto puñal. No había llegado a la puerta cocinera, cuando el silencioso dolor, como de un trueno en el pecho, le derrumbó, bloqueando el ingreso.
Aún el sol no se desprendía totalmente de la luna, cuando la dueña de casa regresó del pueblo a donde había ido a buscar y entregar algunos productos. Encontró la puerta bloqueada...
Imaginativos periodistas apoyados por fundamentos policiales, reconstruyeron el argumento perdido de aquella tarde desdichada.
La pareja de jóvenes mochileros, fatigados de su viaje, se acercaron a la vivienda rural en busca de agua y descanso. Después que se cansaron de gritar para pedir permiso de ingreso, decidieron explorar la vivienda sin moradores. Les sorprendió el orden  y pulcritud de sus dependencias. No pudieron dejar de compararla con la casa de los siete enanitos que visitó Blancanieves. Presumieron que en sus afanes laborales, los propietarios llegarían cuando cayera la tarde. Como aún era temprano y había agua en abundancia, decidieron bañarse, consumieron algunos frutos y luego decidieron descansar un tiempo prudente antes de salir al camino y seguir mochileando, Sin embargo, la vivienda no poseía los sillones de descanso que sus cuerpos deseaban, por tal razón se fueron a acostar semidesnudos en la cama grande, abrigados sólo por el calor ambiental.  Durmieron lo que dura una buena siesta. Ya relajados se pusieron a juguetear en el lecho ajeno y sin mucho pensarlo decidieron aprovechar la oportunidad para hacer el amor con discreción y comodidad.
Y así seguía la información dando otros detalles del lugar y los personajes, sin embargo, nadie hizo referencia al eclipse total, ni menos se acordaron de las ovejas obedientes, que con su retorno anticipado, fueron las verdaderas causantes de la tragedia que eclipsó al mismo eclipse. Román Villeg

VIENTO DE NOSTALGIA


Obra literaria publicada en 1999 y que tiene por subtítulo "Leyendas y miradas de Tomé". A través de once leyendas y diecinueve miradas, el autor rescata a tiempo interesantes lugares, precisos momentos, valiosas personalidades y anónimos personajes de la vida tomecina, que forman parte de la memoria colectiva de nuestros padres y abuelos y que estaban en evidente peligro de ingresar a las blancas páginas del olvido.

MI  PAÍS  SE  LLAMA  TOMÉ

 

Si Tomé hubiera estado en otro continente, no me cabe duda que sería un país con todas las de la ley. Mi convencimiento no es emocional sino de carácter documentado. He revisado estupendas enciclopedias, ajados almanaques e innumerables páginas web, textos que me han demostrado en forma estadística que son muchas las naciones que tienen menos superficie y habitantes que nuestra comuna; sin embargo participan de las eliminatorias de la FIFA, están presentes en las Naciones Unidas e incluso pude ver sus banderas en los últimos Juegos Olímpicos. Por si fuera poco, un país insular de África Atlántica se hace llamar Sao Tomé y Príncipe.
De acuerdo a las estimaciones del Instituto Nacional de Estadisticas (INE) año 2004, nuestra comuna tiene 51.576 habitantes. La superficie comunal es de 494,5 km2. Con esos datos es fácil demostrar que existen 8 naciones con menos habitantes que nosotros y 17 países más pequeños que nuestra comuna.

PAISCONTINENTESUPERF.Kms2POBLACION
Ciudad del VaticanoEuropaO,44 890
MónacoEuropa  1,9531.842
NaurúOceanía  21 12.088
TuvalúOceanía26 10.991
San MarinoEuropa61 27.336
LiechtensteinEuropa16032.528
MarshallOceanía181 70.822
San Cristóbal y NevisAmérica269 41.369
MaldivasAsia300 310.764
MaltaEuropa316394.583
GranadaAmérica34089.227
San Vicente y las GranadinasAmérica389115.942
BarbadosAmérica430275.330
Antigua y BarbudaAmérica44266.970
SeychellesÁfrica45579.715
PalauOceanía45819.092
AndorraEuropa46867.627


Previendo la posibilidad de convertirnos algún día en país, he preparado la información para ser incluida en Almanaque Mundial, Enciclopedia Encarta Y Wikipedia.

Nombre Oficial : Principado de Tomé (Principado no por su forma de gobierno, sino porque todos sus habitantes vivirán como príncipes)
Límites : Al Norte, al Este y al Sur con la República de Chile, al Oeste con el Océano Pacífico.
Superficie : 494,5 km2.
Capital : Ciudad de Tomé.
Otras ciudades: Dichato, Rafael, Menque, Cocholgüe. Punta de Parra, Bellavista y Tomé Alto.
Idioma Oficial : Thomecino
Moneda : Gaviotín, a la par con el Euro.
Bandera: Blanca con el escudo al centro.
Religión : Cristianismo Ecuménico y Tolerante.
Deportes preferidos: Pichanga dominical y Rayuela sin alcohol.
Flor Nacional: El Queule.
Economía : Todas sus actividades industriales y artesanales están ligadas al arte y la cultura. Sus exportaciones más significativas son pinturas, canciones, esculturas, poemas, coreografías, obras teatrales, etc. El turismo se ve sustentado en sus festivales musicales, ferias artesanales, exposiciones escultóricas y concursos gastronómicos.
Lema del Escudo Heráldico de Tomé: "Cultura de la paz, arte de la vida"
Por no tener Academia Diplomática, los embajadores de Tomé, son preparados en la Escuela de Cultura Artística.
Si por alguna razón de seguridad nacional o amenaza exterior nuestro país necesitara de Fuerza Aérea, ella estará conformada por una escuadrilla de jotes planeadores.***Román Villeg***

CUANDO  LOS  CERROS  BAILABAN

Leyenda Tomecina
Hace mil siglos de milenios, cuando aún no existían los inexorables calendarios y Tomé desconocía el nombre y destino que tendría, en esta tierra virginal comenzaron a crecer los elementos geográficos, que ahora la distinguen.
En esas épocas remotas, los ríos no alcanzaban ni para vertientes y escondidos los volcanes aprendían el vicio de fumar. Por entonces, los esteros momentáneos saltaban de alegría por las piedras primerizas y los cerros entusiastas bailaban rondas de infantil inspiración, ante la burla majadera del océano intranquilo.
Jugar rondas, fue, por larguísimo tiempo, el juego preferido de los cerros tomecinos, hasta que un día, el más pequeño de todos, y que por ahora se llama “El Morro”, se enamoró de la isla juvenil que desde el otro lado de las olas, le contemplaba con sus ojos de piedra apasionada. Desde ese día, El Morro perdió ritmo y entusiasmo por las rondas reiteradas y adquirió la romántica esperanza de entregar, algún día, todos sus besos a la Isla Quiriquina.
Los cerros fraternales de Tomé, jamás volvieron a bailar y la última vez que El Morro habló, fue para contar esta leyenda a un humilde pescador que soñaba, en arenas generosas de un verano placentero.
Quizás, todo esto explique el porqué los tomecinos, salvo excepciones, llegan a ser tan bailarines, soñadores y enamorados.  Román Villeg

 

EL  TESORO  DE  PINGUERAL

Leyenda Tomecina
Previo al encuentro inevitable con el Océano Pacífico, al norte de Dichato, el río Pingueral, amparado por cerros moderados y frondosos vegetales, forma una laguna muy hermosa como si se arrepintiera de besar la mar, dando origen al edénico paisaje lacustre y marinero, que desde antes de la Conquista de Chile nuestros antepasados aborígenes supieron disfrutar , vistiendo los ropajes transparentes del agua y el sol.
Durante la época Colonial, nuestros indígenas fueron desplazados hacia la región de la Frontera. El paisaje se quedó con su esplendor inconmovible y otros personajes merodearon por sus parajes de hualles y lingues centenarios.
Los frágiles veleros que viajaban hacia España llevando el oro de América, eran controlados en los puertosprincipales para verificar la existencia del valioso cargamento pero, algo extraño acontecía en el trayecto. A Talcahuano llegaba menos oro que el contabilizado en Constitución. ¿Qué sucedía?, ¿Dónde se perdía?
Desde los cerros de Pingueral, vigías furtivos hacían señales con espejos a los veleros deshonrados que pasaban rumbo a Talcahuano. Los cómplices desembarcaban el aurífero botín en la empedrada bahía de Chapehue, al norte de la desembocadura del río con laguna. Esta acción se repitió hasta que fueron sorprendidos los astutos ladrones, que contrariaban el poder de la Corona Española. Nunca se logró recuperar ni la mitad de lo perdido, lo que alimentó la idea que parte del tesoro quedó enterrado en los cerros pingueralinos.
Así también lo creyó el bandido Críspulo, quien después de asolar en sus correrías las tierras de Ñuble, quiso abandonar su vandálico oficio, al saber que el desentierro de un Tesoro de Pingueral, le podría asegurar una vida sin sobresaltos ni peligros, antes que se agudizara la vejez.
Llegó a esos idílicos parajes sin sospechar que era perseguido. Un destello en la cumbre del cerro fue para Críspulo una buena señal. Subió la empinada falda con entusiasmo desbordante y cuando llegó a la cumbre, el corazón le abandonó. Sus perseguidores lo encontraron sin mirada y en su mano izquierda aprisionando el trozo de espejo que esa tarde lo engañó. En ese mismo lugar los perseguidores lo empedraron, es decir, cubrieron con piedras sus restos sin vida.
Al consagrarse la República, el fundo pasó a llamarse “La Reforma”. Ya no sería un lugar para hacer cosas almargen de la ley. Había que borrar el pasado poco digno para un lugar de tanto encanto. Y así ha sido felizmente, ya pocos recuerdan al Críspulo bandido, los espejos cómplices y el oro navegante. Solamente algunos ancianos lugareños conocen esta historia y desconfían de los tentadores resplandores de los cerros. Nadie quiere entregar su corazón a la ambición y se conforman reconociendo que el verdadero tesoro de Pingueral es su auténtica belleza marinera, lacustre y vegetal. RománVilleg


ONÍRICA ADICCIÓN



Obra poética publicada en 1996, contiene treinta y cinco poemas, clasificados en los siguientes temas: Mar, Amor, Ocio, Muerte, Tristeza, Etcétera e Himnos. Cada tema va precedido por un poema breve.
 PUENTE DE LOS ABURRIDOS 
Navegan relojes sin arena
sobre desechos cloacales.
Errantes orinan alboradas
desde plomizos barandales.

Sin controles ni registros,
cesantes cumplen su jornada.
Saborean ocio los beodos
en secas lenguas estropeadas

Quiltros de amos provisorios
regalan bostezos desganados.
Chupones y digüeñes ruborosos
sobre el Collén ensangrentado.

Sus destrezados moradores
ajenos al apremio laboral,
consumen cálidos meucones
en la suave hora cenital.

Nalcas ansiosas de merquén 
exponen famélicos verdores 
en las cementadas extructuras 
de los paralelos mostradores 

Yerbatero de pobre facultad 
ofrece fragante formulario.
Larga farmacia ambulatoria 
de vegetales recetarios.

Vuelan relojes sin arena
bajo desechos cloacales.
Vagos orinan a la noche
desde azules barandales.
ARAUCARIAS TOMECINAS 
Gemelas y longevas araucarias
otean follajes y mareas
en sus atalayas vegetales
arcones de trinos emplumados.

Ignoran los seniles calendarios
el día del viento brasilero 
que trajo sus nobles estructuras
al valle de totoras tutelares

La ronda de cerros fraternales,
pródiga en aleros y senderos,
acuna la fontana de sirenas
que ellas cuidan sin apremios.

Sus sombras paralelas y longíneas
acarician prados y miradas.
Al tocar la cruz del campanario
serán araucarias consagradas.
SER Y ESTAR EN AMAR Quiero estar en tí
hasta que el tiempo
pierda su sentido
o mis sentidos 
se pierdan en tu tiempo.

Quiero ser de tí
hasta que el espacio
pierda su medida
o mis medidas
se pierdan en tu espacio.
SOSPECHO  QUE  SOY  MORTAL 
Juegan sueños provisorios
por el oceánico plumaje
de mi almohada preferida.
Por la calle  de la infancia
ya no cruzan los ancianos.
 Los amigos que se fueron
siempre olvidan regresar.
Ráfaga de aire cerebral
despierta el sueño reiterado
de ser efímero mortal.
Viajan húmedos pañuelos
al país de la nostalgia.
Pensamientos e ilusiones.
marchitan su esperanza.
AMNÉSICO  ES  EL  MAR 
En su ataxia y amnesia milenaria
el mar nuestro de cromos cotidianos
olvida como olvidan los osarios
las palabras que navegan pos el llanto. 
Y en su eterna pena horizontal
el océano de efímeros cristales
no evoca los cantos y oraciones
que siembran tras de los timones
navegantes de soles y de sales. 
El mar olvida y desafina.
Ignora los secretos que atesora.
Su afán infinito es descubrir
el mal que consume sus olas.
¿CUÁNTO?
¿Cuántas flores vale un muerto?
¿Cuánto sudor un camino?
¿Cuánta sangre un monumento?
¿Cuánta esperanza un destino?
¿Cuánto vales tú?

¿Cuánto valgo yo?
¿Cuánto la tierra 

sin nosotros dos.